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Lalo Painceira, Imagenes Ciudadanas / Todavía
Pintamos, Opiniones y Vida Moderna, p. 14, 10 de Noviembre de 1996.
| IMAGENES CIUDADANAS
Todavía pintamos

Foto de familia: tal la pose elegida
por los cinco pintores platenses.
Parados, Hugo Soubielle y Raúl Ibarra y sentados, Enzo Oliva,
Valeria González y Pablo Contrisciani. |
EL DIA reunió a cinco pintores
reconocidos de distinta generación.
Hugo Soubielle, Raúl Ibarra, Enzo
Oliva, Pablo Contrisciani y Valeria
González que cuentan las razones
de haber apostado, en plena época
utilitaría, a la creación artística en
una ciudad en donde vender un
cuadro es casi un milagro y en
donde deben trabajar en otras
tareas para poder pintar.
"Un montón de gente va a talleres particulares
y a la facultad. Es cierto. ¿Las razones de este vuelco hacia la
pintura o a esta necesidad de la gente de expresarse? pienso que se debe
a la cosificación o masificación, que es lo mismo, que padece
el hombre de hoy. Se cierran los accesos al trabajo. La vida te desconcierta",
dice Hugo Soubielle (60, casado, dos hijos), pintorpremiado, con un pedazo
de vida parisina en la memoria, uno de los maestros de la pintura platense
que con terquedad insistió en no abandonar las diagonales. Y agrega:
"¿Sabés también qué pasa? Yo en el taller
soy Dios y ahora aquí, pensando la realidad, soy un mendigo, nada
más" y Raúl Ibarra (45, casado, dos hijos), profesor
de Dibujo en la Facultad de Bellas Artes y la Escuela de Arte de Berisso,
reconocido y distinguido plástico platense, subraya: "Son
los actos individuales, privados, lo único que le va quedando al
hombre, que no le han quitado. Antes había ideales colectivos,
hoy queda la expresión artística ".
Valeria González (19), recién empieza el
camino pese a haber recogido tempranamente los primeros reconocimientos.
Egresada del Bachillerato de Bellas Artes cursa elprimer año en
la Facultad en la carrera de Pintura y reflexiona que "pasan cosas
grosas, pero al no haber movimientos colectivos es como si no te sacudieran.
La mayoría de los de mi generación se pregunta antes de
meterse en algo: ¿podré vivir deésto? ¿dará
guita? ¿seré exitoso?. Yno se dan cuenta que, de esa manera,
no se puede vivir de nada. Aquí o te arruinás o buscas evasiones
tipo drogas y todo eso, o te la jugás y la peleás ".
Y Pablo Constrisciani, otro de los pintores premiados que alterna su residencia
entre La Plata y Nueva York y ahora Miami, concluye: "Es una época
para fuertes, no para el rebaño".
Tiempo paradójico, por cierto, de derrumbe de
suenos, del estallido de las ideologías, de individualismo extremo,
de competencia, de valoración utilitaria, de tener y consumir,
de solitarios. Pero que a su vez masifica, globaliza, como nunca había
ocurrido. Es también momento de heroicos gestos de quienes tratan
de recuperar los restos, abollados y retorcidos, de los viejos sueños,
"para ver -como se pregunta Giancarlo Bosetti, el subdirector de
"L'Unitá "- cuál de ellos hemos de desechar para
siempre, cual arreglar, cuálesjuntar y cuáles construir
de nuevo ". Sin embargo, en este marco sombrío ocurrió
una pequeña explosión. Desde ya, no es el Big Bang, pero
tiñe con otra luz a la ciudad gris y burocrática.
En la Plata, dos de las carreras universitarias que más
crecieron en el último tiempo, son plástica y música.
Las menos utilitarias. El último año, 350 adolescentes optaron
por estudiar Plástica en la Facultad de Bellas Artes. En todos
los años de la carrera, suman unos 700. Lo reconoce el decano Raúl
Monetta (51, casado, dos hijos), pintor militante. "Es como si ante
la falta de una incersión asegurada optaran por lo que realmente
les gusta, desdeñando aquellas de pretendida salida laboral. Es
como si priorizaran otros intereses más ligados a la utopía".
Otra cara de este estallído, la conforman centenares
de alumnos de distintas edades que concurren a los talleres particulares,
algunos de reconocida y merecidafama. Desde pibes hasta abuelos que han
despertado a la vieja vocación dormida o postergada, pasando por
profesionales y empleados que huyen del estrés y amas de casa que
combaten el sidrome del nido vacío. También, aquellos que
han optado por la pintura como forma de vida y que escapan de las rígurosídades
que impone una carrera universitaria.
LA PLATA EN COLORES
En los años 60 y principios de los 70 había en La Plata
bares y bohemia que provocaban reuniones sin necesidad de convocatoria
previa. Se iba al Capitol o a la cervería aledaña a compartir
un vino o una ginebra que se hacía cerveza en el verano. Pero sobre
todo, se iba a compartir ideas, a pelearlas, a interrogarse desde un tiempo
que prometía tanto. Hoy no pasa eso. No hay ni fortines ni campamentos
en el desierto. Por lo tanto, EL DIA los provocó. Invitó
a Soubielle, Ibarra, Constrisciani, Valeria González y a Enzo Oliva(
37), otro pintor de alma, reconocido y premiado, inventor de mundos fantásticos,
que por razones laborales se incorporó más tarde a la charla.
Porque ninguno vive estrictamente de sus obras. Soubielle es jefe de Escenografía
del Teatro Argentino, Oliva es empleado judicial, Ibarra deambula de cátedra
en cátedra, Constrisciani alterna con clases y seminarios y Valeria
vive con su madre. ¿Está bien ésto?
Ibarra aclara que "el único eco y circuito
que existe, está en Buenos Aires". No hay un mercado en esta
ciudad para pintores platenses y se carece de galerías y marchand.
Las últimas existentes traían pintores de Buenos Aires.
En realidad, siempre se dependió de la venta en Buenos Aires. Sin
galerías, sólo hay sitios en donde se expone, cí
. rcuitos alternativos, paredes en donde colgar las obras. Otra paradoja:
simultáneamente La Plata se da el lujo de ser sede de dos inuseos
de Bellas Artes. "Pero no me quejo. Mi generación agarró
todas las piñas. Hoy aunque sea te arreglás con un laburito.
Lasprovincias del norte han generado un circuito propio. Por ahí
la cercanía con Buenos Aires nos mató, " concluye Ibarra.
Aclara que debe acortar sus espacios dedicados a pintar a "los ratos
que me quedan, aunque paso el día pensando en la resolución
de un cuadro". ¿ Fué si . empre así? "En
gran parte sí. Pero antes había salones nacionales importantes
organizados desde la cí . udad que hoy no están. Se agregaban
para losjóvenes los salones estímulos. Eso ha desaparecido
y es malo, porque movilizaban aunque contengan los vicios de todo salón.
Diría, como el Negro Guerrero Marthineítz, estoy desesperanzado".
"Una parte de los pintores de mi generación
ha empezodo a ver la veta de la transa, de los coktail y todo eso. El
resto pinta y trabaja en su taller", dice Valeria y el recién
llegado Oliva, mientras se quita la corbatajudicial, se reconoce "un
privilegiado. Trabajo por la mañana y puedo disponer del resto
del día para pintar. Eso me garantiza libertad en la pintura. Es
una . forma de vivir y hago lo que quiero. " Contrisciani reflexiona
que "el acto de la creación está en el taller, pintando.
Algo que la sociedadpuede considerar inútil y sin embargo, que
haya gente que siga pintando enratteres es un gesto y está diciendo
que algo está cambiando. Pienso que lo más fuerte en nosotros
es la necesidad de pintar porque nuestra posibilidad de cambio pasa por
ahi". Y agrega, cuando se le insinua la posibilidad de triunfar y
poder vivir de su pintura, "seria importante, no digo que no. Pero
tiene que ver con el respeto que cada uno sienta por si mismo y la fidelidad.
Es decir, sin transar. Eso es el limite".
EL PESO DE LA REALIDAD
Cuentan de sus desvelos. De tener en mente constantemente la tela que
se está trabajando o el problema a resolver Al tener el taller
en sus viviendas les ha permitido a todos, levantarse en plena noche porque
se les ocurrió la solución o porque alcanzaron a atrapar
una imagen que no quieren perder Pero no viven en torres de cristal como
se decía antes o en un termo, como dicen hoy. Y esa realidad aparece,
guste o no, en sus telas. Aunque sea como reacción. Ciorán
contaba que "en todo profeta coexisten el gusto por el turo y la
aversión por la dicha". ¿Es así también
en el artista?" La necesidad de expresarm epor ahí surge de
esa realidad. Yo no sé si pintaría si me sintiera pleno
dichoso. Esa necesidad de expresión te transforma en margínal,"
responde Contrisciani.
"Además formamos parte de los que padecen
el bombardeo continuo de imágenes. No podemos obstraernos de ella
ni de los vicios de esa realidad. Uno la filtra, pero no puede hacerse
el desentendido. Siempre aparece," larga como disparador Soubielle
y se trepa Contrisciani con un "para mí, el desafío
es trascendender la realidad." Para Enzo Oliva "lo que me rodea
se transforma en una historia y con poco de cinismo la miro desde los
costados. Leo algo, lo veo y a partir ahí construyo la historia
".
Con Verónica pasa algo particular Su memoria,
la que retrata con singularfuerza y dramatismo, es la memoria de la generación
de los años 70, no la propia. Cuando se le hace notar eso, responde
que "mis padres son de esa generación y para mí sintetiza
lo máximo del terror, del dolor, de lo terrible que ha padecido
el hombre. No quiero hacer algo panfletario. Me importa esa imagen de
terror".
Pocos artistas han dado un testimonio tan apasionado
de su obra o de su vida, que en este caso es lo mismo, como Vincent Van
Gogh. En una de sus famosas cartas escribió aue "nuestra vida
propia verdadera es bien humilde, la de nosotros, pintores, vegetando
bajo el yugo embrutecedor de las dificultades de un oficio casi impracticable
en este planeta tan ingrato, en cuya superficie 'el amor del arte hace
perder el amor de lo verdadero' ... ¡Ay, queridos camaradas! Nosotros
los chiflados gozamos así ¿No es cierto?".
Y como respondiéndole, dice alguien de pasada
alta el vino", después de hora y media de charla. En realidadjalta
el lugar, porque la sed existe y no de bebida, precisamente. Basta detenerse
y largar un tema. Una pintora de 19 puede discutir y dar sus razones de
manera apasionada con uno de 60 al que una importante trayectoria no almidonó.
Enzo puede incluir a todos en una historia inventada o real, porque a
veces los límites que las dividen no existen. Pablo, encontrar
un refugio en la mitad del año que camina diagonales y Raúl,
que ha mantenido su fidelidad solitaria al café, compartir la mesa.
Es un sueño hoy, por cierto, cuando como acota
Enzo, "el sistema obliga a todos a correr de un lado a otro ",
pero no importa. A lo Emíl`y Díckínson, bastará
recordar que "para hacer una pradera, toma un un trébol y
una abeja y un sueño.1 El sueño sólo bastarál
si te faltaran abejas".
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